Para poder ver la luz es necesario haber conocido la oscuridad y esta existe en todo y en todos. Todo y todos tenemos un lado oscuro, algo que consideramos que no es bueno para nosotros ni para nadie más. Son aspectos que no nos gustan y que de seguro están fuera de las normas de convivencia bajo las cuales decidimos vivir esta experiencia. Coexistimos con ese lado carente de luz y es este el que nos genera, casi siempre, los más fuertes dolores de cabeza en cuanto a situaciones “problemáticas” se refiere.
Es un adjetivo muy utilizado en castellano para señalar algo idéntico o que no es otro más que ese, es por ello que al referirnos a alguna persona lo empleamos. Yo mismo, si, tú mismo, él mismo, etc. y es este adjetivo el que señala a la persona que es responsable por lo que te sucede a diario y por lo que ocurre alrededor de ti. Sí, adivinaste, mismo es quien hace que ocurra la magia y la no tan magia en tu vida.
También se les llama depredadores emocionales, no es fácil identificarlos, padecen un hambre real por alimentarse de las emociones de otros. Lo primero que hacen es sugestionarte con impresiones negativas que minen tu seguridad, y nosotros le damos permiso de chuparnos la energía si caemos en su juego.
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