Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
No había en el pueblo un oficio peor conceptuado y peor pago que el de portero del prostíbulo. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?
Un aguatero en la India tenía dos grandes vasijas, cada una colgaba de cada extremo de un palo que llevaba a través del cuello.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
La grulla y el cangrejo (Reflexión)
Estaba una grulla tan vieja y achacosa, que no podía coger los peces de una laguna, a cuya orilla tenía su nido. Así, resolvió llegar por astucia a donde le era imposible por la fuerza. -
Las nuevas tecnologías para reforzar la autoestima
La autoestima es la valoración que tenemos de nosotros mismos, de nuestras capacidades, cualidades y defectos. La autoestima influye en nuestra salud física y mental, en nuestra felicidad y en... -
Tips para fomentar la disciplina en nuestros hijos
La disciplina es una habilidad que se aprende y se desarrolla a lo largo de la vida. Es la capacidad de seguir unas normas, cumplir unos objetivos y controlar los impulsos. La disciplina nos ayuda a... -
La Sanación desde la Conciencia (II)
Sanación y Curación... Son dos términos que parecieran que significan lo mismo, mas no necesariamente es así. Curación es el proceso de restauración de la salud de un organismo desequilibrado,... -
Mineralogía: Cuarzo Rosa
Es una piedra emparentada con el cristal de roca. Rara vez nos la encontramos en forma cristalina y debe su color al magnesio y al titanio. Cuenta una leyenda que un hombre regaló una rosa a su...