Medita sobre la palabra «armonía», concéntrate en ella, aliméntate de ella para que este pensamiento de la armonía impregne, poco a poco, todas tus células.

col ag

Gracias a la armonía atraemos a los espíritus luminosos del mundo invisible y se convierten en nuestros amigos, no nos abandonan. Porque los espíritus luminosos son tenaces, tan tenaces como los espíritus tenebrosos de los que es tan difícil, a menudo, liberarse.

¿Por qué los amigos no iban a ser tan tenaces como los enemigos? Vienen a sostenernos, a iluminarnos, a aconsejarnos, y si seguimos sus consejos, siempre estamos bien inspirados.

Por eso, incluso en la peor de las situaciones, no hay que desesperar: un día, se volverá a nuestro favor, porque habremos estado bien inspirados.

Nada hay pues más importante que cultivar este estado de armonía que atrae a nuestros amigos del mundo invisible.

 

Mariapia Filippone instagramx

col bc

 
 

Eventos

Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31

#ParaelespirituTV

 

Publicidad

Leer Más...

  • Ritual para armonizar el hogar (Feng Shui)
    Se coloca en habitaciones, salón principal, pasillos o en el centro de la casa, oficina, en fin donde se sientan conflictos energéticos. Atrae el buen Chi, que es nuestra energía vital. Para esto...
  • Encontrar lo que deseas
    Existe una explicación a nivel espiritual para comprender por qué no consigues aquello que deseas aunque te lleve tiempo buscando la forma de conseguirlo. Esta explicación consiste en que aun...
  • Historia de Shiva
    Shiva es uno de los dioses más importantes del hinduismo, capaz de crear o destruir lo que desee, porque se considera que domina diversas fuerzas sobrenaturales del cosmos. El dios Shiva representa...
  • Viaje interior
    El viaje hacia el campo la consciencia implica enfrentarnos con un camino totalmente desconcertante, misterioso y complicado, básicamente porque no recordamos como es. Nuestros temores nos acompañan...
  • Luz para el camino (Reflexión)
    Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
Publicidad