Los niños no siempre saben expresar lo que sienten, pero cuando dicen que algo les duele, no debemos ignorarlos ni minimizar su malestar. El dolor puede ser una señal de que algo no está bien en su salud física o emocional, y requiere de nuestra atención y cuidado.
¿Alguna vez has estado locamente enamorado? ¿O ciegamente enamorado? ¿O directamente enfermo de amor? Pues es hora de que sepas que estas expresiones tienen una base científica. Los sentimientos intensos y apasionados del amor pueden afectar a tu mente y a tu cuerpo, desde tu forma de hablar hasta tu forma de andar. Sigue leyendo si quieres descubrir alguna curiosidad más que te hará entrar en razón…
Las palabras duelen más que los golpes y dejan cicatrices más profundas que cualquier herida, como adultos y papás tenemos en nuestras manos una enorme responsabilidad, sin darnos cuenta podemos destruir en un segundo a nuestros pequeños. Ten mucho cuidado con lo que les dices no solamente frente a ellos, sino lo que piensas y sientes, porque con tus actos también lo demostrarás.
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