Frecuentemente conocemos clases de yoga donde se enseña sin considerar la vitalidad de aumentar la energía sexual desde el centro de energía entre las piernas (en la parte inferior del coxis) hasta el centro del Tercer Ojo. Me gustaría presentar este conocimiento, que puede ser benéfico para la práctica y la vida sexual.
Las discusiones de pareja son inevitables y, en cierta medida, saludables. Permiten expresar los sentimientos, resolver los problemas, negociar las diferencias y fortalecer la relación. Sin embargo, cuando las discusiones se convierten en peleas destructivas, llenas de palabras que hieren, humillan, descalifican o amenazan al otro, la relación se deteriora y se genera un clima de malestar, desconfianza y resentimiento.
Un beso por sí mismo combina tres sentidos: el gusto, el tacto y el olfato. Si cada sentido, por separado, es capaz de producir una fuerte reacción emocional, los tres juntos pueden transportarnos al cielo.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
Trucos para mejorar la disciplina
La disciplina es la capacidad de seguir reglas, normas o hábitos que nos ayudan a alcanzar nuestros objetivos. Ser una persona disciplinada implica tener orden, constancia y voluntad para hacer lo... -
Los Dos monjes Budistas (Reflexión)
Dos monjes Budistas estaban paseando fuera del monasterio. Uno era un viejo maestro aproximadamente de unos noventa años y el otro eran un principiante joven. Ellos estaban cerca de una... -
4 Leyes de la espiritualidad - 1 La persona que llega es la correcta
En la India se enseñan estas cuatro leyes de la espiritualidad, seguramente en algún momento habrás escuchado de ellas, pero el asunto es que nunca llegan a tu vida por casualidad. Una vez alguien... -
El Síndrome del espejo: La proyección en la crítica sobre los demás
El síndrome del espejo es un fenómeno psicológico que consiste en proyectar en los demás los aspectos positivos o negativos que vemos en nosotros mismos. Es decir, nos sentimos atraídos o rechazados... -
El pescador del fin del mundo
Estas son las líneas y párrafos favoritos, de mi libro de cabecera de cada cierto tiempo, "El Pescador del Fin del Mundo", de Gonzalo Llach: