Querer saber las cosas puede ser tan adictivo como cualquier droga, la sed desenfrenada de conocimiento a veces pasa desapercibida pues no causa enfermedad física alguna, al menos en apariencia. No se trata de que saber sea malo, sino que el ansia por tener el conocimiento, al igual que en otras áreas de la cotidianidad humana, ocasiona el estrés necesario para culminar con alguna dolencia que tarde o temprano nos afectará en el cuerpo físico.
Muchas veces nos sentimos inspirados en la vida. Ya sea por un taller o charla que vivenciamos, por un mensaje, por una frase etc, sin embargo esa inspiración dura poco ya que no hacemos ningún cambio en nuestra vida.
Quisiera comenzar este artículo, con la gran pregunta: ¿Qué es la prosperidad para ti? Por un instante, hazte esta pregunta, pero no solamente desde tu mente, sino sintiéndola en tu cuerpo. Escribe tu respuesta y respírala un poco, ¿Qué te produce esta palabra? La sientes bien en tu cuerpo, o por el contrario ¿Te causa taquicardia?
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