También se les llama depredadores emocionales, no es fácil identificarlos, padecen un hambre real por alimentarse de las emociones de otros. Lo primero que hacen es sugestionarte con impresiones negativas que minen tu seguridad, y nosotros le damos permiso de chuparnos la energía si caemos en su juego.
Las disyuntivas en nuestros caminos son cosa de todos los días, mayormente no es complicado elegir entre tomar el camino de la derecha o el de la izquierda, siempre y cuando ambos nos conduzcan al mismo destino, alguno tendrá más curvas y el otro quizás sea un poco más empinado, pero al final, el destino será invariable. Lo único que si cambia independientemente de la ruta que elijamos será la manera en como apreciemos el camino. Expresión que aparece nuevamente por estos lados.
Estas son las líneas y párrafos favoritos, de mi libro de cabecera de cada cierto tiempo, "El Pescador del Fin del Mundo", de Gonzalo Llach:
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