Un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose.

col ag

El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el alacrán lo picó.

Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo: "Perdone, ¡Pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua lo picará?"

El maestro respondió: "La naturaleza del alacrán es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar".

Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño!! ...sólo toma precauciones. Algunos persiguen la felicidad; otros la crean.

 

Redacción Paraelespiritu.com instagramxfacebookyoutubetiktokwww 

col bc

 
 

Eventos

Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31

#ParaelespirituTV

 

Publicidad

Leer Más...

  • Mineralogía: Ambar
    Antes que nada  hay que indicar que el ámbar no se trata de una piedra, sino de una resina fosilizada de árboles coníferos (como el Pino), del periodo oligoceno, por ello en ocasiones...
  • El Secreto de la Felicidad (Reflexión)
    Cierto mercader envió a su hijo con el más sabio de todos los hombres para que aprendiera el Secreto de la Felicidad.  El joven anduvo durante cuarenta días por el desierto, hasta que llegó a...
  • Enfrenta los desafíos
     "El crecimiento significa que están absorbiendo algo nuevo cada día, y esa absorción sólo es posible si están abiertos. Ahora sus ventanas se encuentran abiertas y también las puertas: a veces...
  • París y alrededores
    Es una metrópoli archiconocida, capital de Francia, dividida en 20 distritos (o pequeños municipios), que van en forma de espiral, del centro hacia la periferia. Los primeros números son céntricos y...
  • Cómo la tecnología está consiguiendo que dejemos de mirarnos a los ojos
    Un día, Pat Christen tuvo una inquietante llamada de atención sobre las consecuencias que estaba teniendo la tecnología para su vida y su familia.
Publicidad