Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble.

col ag

Entonces encontró una planta, una Fresa, floreciendo y más fresca que nunca. El rey preguntó: 

—¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío? 

—No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresas. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: "Intentaré ser Fresa de la mejor manera que pueda." 

 

 

Redacción Paraelespiritu.com | instagramxfacebookyoutubetiktokwww 

col bc

 
 

Eventos

Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28

#ParaelespirituTV

 

Publicidad

Leer Más...

  • Hermes Ramírez presenta al público el Tarot ENAE
    El prestigioso astrólogo y psíquico venezolano, Hermes Ramírez, celebra este mes muchas cosas, como por ejemplo el reconocimiento del público a sus 26 años de trayectoria en las pantallas de la...
  • El autoestima según tu signo
    En la carta natal, la Luna muestra las necesidades emocionales pero estima, se alinea estrechamente con la valoración. La estimación personal no es correcta ni errónea, simplemente es. Este punto...
  • ¿Criticar o aprender de los demás?
    Todos nos relacionamos con otras personas a diario, ya sea en el ámbito familiar, laboral, académico o social. Estas interacciones nos brindan la oportunidad de conocer diferentes puntos de vista,...
  • Mercurio Retrógrado: Más Allá del Caos
    Cuando Mercurio, el planeta de la comunicación y el pensamiento, entra en su fase retrógrada, el mundo parece sumergirse en un torbellino de malentendidos, fallas tecnológicas y retrasos.
  • Ámate a ti mismo(a)
     Amar a Dios sobre todas las cosas, nuestro primer mandamiento. Sin embargo amar a Dios implica entonces Amarte a ti mismo, porque ya sabemos que somos una chispa de Él. Pero, no estamos...
Publicidad