Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
No había en el pueblo un oficio peor conceptuado y peor pago que el de portero del prostíbulo. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?
Tenía un criado mucho que sufrir con el carácter original de su amo. Volvió un día este señor a casa de muy mal humor, se sentó a la mesa para comer; pero hallando la sopa fría, y cediendo a la cólera, cogió el plato y lo arrojó por la ventana.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
¿Qué tan malo es el cloro en picinas?
El cloro es un producto químico que se utiliza para desinfectar el agua de las piscinas y evitar la proliferación de microorganismos que pueden causar infecciones. Sin embargo, el cloro también... -
La Vida - Osho -
Osho hace referencia a la persistente creencia de que la vida tiene un principio y un final previamente determinado con sus paradas programadas. -
Ámate a ti mismo(a)
Amar a Dios sobre todas las cosas, nuestro primer mandamiento. Sin embargo amar a Dios implica entonces Amarte a ti mismo, porque ya sabemos que somos una chispa de Él. Pero, no estamos... -
Sahumerios
En la antigüedad se usaban diferentes fragancias para agradar a los Dioses, purificar ambientes, alejar influencias negativas y despertar sutiles estados de conciencia. En el aspecto esotérico dotes... -
La esencia antes que la apariencia
Algunos se ‘disfrazan’ con una capa protectora que los hace ver muy distintos de lo que realmente son. Es como un barniz que les oculta las ‘pequeñas erosiones’ que carcomen sus estados de ánimo.