Dos monjes Budistas estaban paseando fuera del monasterio. Uno era un viejo maestro aproximadamente de unos noventa años y el otro eran un principiante joven. Ellos estaban cerca de una corriente de agua que había inundado sus bancos.
Hay un viejo cuento que nos habla de una mujer, cuyo único hijo había muerto. En su dolor, fue a consultar a un hombre sabio, a quien preguntó:
Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
Estudio: Hijos pueden parecerse a expareja de la madre
Sin necesidad de que haya infidelidad, un hijo podría parecerse a la pareja anterior de la madre. Aunque pueda sonar extraño, esta teoría es factible en el mundo animal. -
9 extraños efectos secundarios del amor
¿Alguna vez has estado locamente enamorado? ¿O ciegamente enamorado? ¿O directamente enfermo de amor? Pues es hora de que sepas que estas expresiones tienen una base científica. Los... -
La Auto-disciplina
La auto-disciplina puede ser considerada como un tipo de entrenamiento selectivo, creando nuevos hábitos de pensamiento, acción y habla orientada hacia una mejora personal y el logro de objetivos. -
El autoestima según tu signo
En la carta natal, la Luna muestra las necesidades emocionales pero estima, se alinea estrechamente con la valoración. La estimación personal no es correcta ni errónea, simplemente es. Este punto... -
Buda y la Ira (Reflexión)
En una ocasión, un hombre se acercó a Buda e, imprevisiblemente, sin decir palabra, le escupió a la cara. Sus discípulos, por supuesto, se enfurecieron. Ananda, el discípulo más cercano, dijo...