En una ocasión, un hombre se acercó a Buda e, imprevisiblemente, sin decir palabra, le escupió a la cara. Sus discípulos, por supuesto, se enfurecieron. Ananda, el discípulo más cercano, dijo dirigiéndose a Buda:
Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
Un aguatero en la India tenía dos grandes vasijas, cada una colgaba de cada extremo de un palo que llevaba a través del cuello.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
Las nuevas tecnologías para reforzar la autoestima
La autoestima es la valoración que tenemos de nosotros mismos, de nuestras capacidades, cualidades y defectos. La autoestima influye en nuestra salud física y mental, en nuestra felicidad y en... -
Pediluvio Iónico
Una mala alimentación con nutrientes de baja calidad el estrés, la falta de ejercicio, son costumbres e influencias que hacen que el cuerpo acumule toxinas dañinas para su normal... -
La meditación potencia la salud celular
La meditación es una práctica milenaria que consiste en entrenar la atención y la conciencia para alcanzar un estado de calma y claridad mental. Cada vez más estudios científicos demuestran que la... -
Ateísmo, amor y justicia en el pensamiento de Emmanuel Levinas.
En este libro el autor examina dos obras fundamentales de Emmanuel Levinas, Totalidad e Infinito y De otro modo que ser, o más allá de la esencia. En él se intenta pensar, junto al filósofo judío,... -
¡No hay que matar al ego!
Muchos gurús dicen que debemos matar al ego, pero, al ego se le enseña, se entrena, se le educa, no se le mata.