Tenía un criado mucho que sufrir con el carácter original de su amo. Volvió un día este señor a casa de muy mal humor, se sentó a la mesa para comer; pero hallando la sopa fría, y cediendo a la cólera, cogió el plato y lo arrojó por la ventana.
Cierto mercader envió a su hijo con el más sabio de todos los hombres para que aprendiera el Secreto de la Felicidad. El joven anduvo durante cuarenta días por el desierto, hasta que llegó a un hermoso castillo, en lo alto de la montaña. Allí vivía el sabio que buscaba.
— "Cuando mires a tus compañeros procura mirarte a ti mismo", dijo el maestro al discípulo. Pero, ¿no es una actitud egoísta?, cuestionó el discípulo. Si nos preocupamos por nosotros mismos jamás veremos lo que los otros tienen de bueno para ofrecer.
Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
Solo un... ¿Amor De La Vida?
El amor de la vida es un concepto absurdo. La idea de que solo una persona en el mundo te complemente es, sencillamente malvada. -
Yoga Para Elevar La Energía Sexual
Frecuentemente conocemos clases de yoga donde se enseña sin considerar la vitalidad de aumentar la energía sexual desde el centro de energía entre las piernas (en la parte inferior del coxis) hasta... -
Todo pasa
Todos los eventos “buenos y no tan buenos”, alegres, tristes de rabia, en fin, cualquier cosa que nos haya ocurrido, ya pasó y mantenernos pegados a las emociones que se generaron en dichos... -
Nuestro cerebro determina cómo percibimos la realidad
La realidad es una construcción subjetiva que depende de cómo nuestro cerebro interpreta las señales que recibe del mundo exterior. No vemos el mundo tal como es, sino como nuestro cerebro lo... -
Luz para el camino (Reflexión)
Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.