Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
Tenía un criado mucho que sufrir con el carácter original de su amo. Volvió un día este señor a casa de muy mal humor, se sentó a la mesa para comer; pero hallando la sopa fría, y cediendo a la cólera, cogió el plato y lo arrojó por la ventana.
Estaba una grulla tan vieja y achacosa, que no podía coger los peces de una laguna, a cuya orilla tenía su nido. Así, resolvió llegar por astucia a donde le era imposible por la fuerza.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
Gemínidas: la última lluvia de estrellas del año
Cada diciembre, el cielo nocturno nos regala uno de los espectáculos astronómicos más impresionantes del año: la lluvia de meteoros de las Gemínidas. Este evento, conocido por su alta tasa de... -
El Síndrome del espejo: La proyección en la crítica sobre los demás
El síndrome del espejo es un fenómeno psicológico que consiste en proyectar en los demás los aspectos positivos o negativos que vemos en nosotros mismos. Es decir, nos sentimos atraídos o rechazados... -
Respiración Pranayama
Un tema muy importante para la vida taoista, es la respiración. En Oriente la respiración se considera una ciencia. La China tiene kigong y la India su Pranayama, pero el mundo occidental ni... -
Mascotas que ayudan a prevenir los males del corazón
Las mascotas no solo nos brindan compañía y alegría, sino que también pueden tener un impacto significativo en nuestra salud cardiovascular. Diversos estudios han demostrado que tener una mascota,... -
Mineralogía: Citrino
Esta piedra siempre se ha asociado con las deidades solares. Antiguamente se consideraba que contenía la misma energía del sol en su interior y, por lo tanto, se usaba en ritos en los que se deseaba...