Tenía un criado mucho que sufrir con el carácter original de su amo. Volvió un día este señor a casa de muy mal humor, se sentó a la mesa para comer; pero hallando la sopa fría, y cediendo a la cólera, cogió el plato y lo arrojó por la ventana.
Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían matarlo. El hombre ingresó a una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores de la que él se encontraba. Con tal desesperación elevó una plegaria a Dios de la siguiente manera:
Un aguatero en la India tenía dos grandes vasijas, cada una colgaba de cada extremo de un palo que llevaba a través del cuello.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
La hidratación tiene que ser primordial para el ser humano
El agua es un nutriente esencial para la vida y el componente más abundante de nuestro cuerpo. Sin embargo, a menudo no le damos la importancia que merece en nuestra alimentación y en nuestras guías... -
Meditar para sanar
La meditación es una práctica ancestral que consiste en entrenar la mente para alcanzar un estado de conciencia plena, en el que se presta atención al momento presente, sin juzgar ni reaccionar a... -
Buscando a tu Maestro Interno
A lo largo de nuestra vida, nos hemos tropezado muchas veces con personas que han dejado enseñanzas y aprendizajes, que han marcado una pauta y han sido determinantes para nosotros. -
Las 2 vasijas del aguatero (Reflexión)
Un aguatero en la India tenía dos grandes vasijas, cada una colgaba de cada extremo de un palo que llevaba a través del cuello. -
Luz para el camino (Reflexión)
Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.