No había en el pueblo un oficio peor conceptuado y peor pago que el de portero del prostíbulo. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?
Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
En una ocasión, un hombre se acercó a Buda e, imprevisiblemente, sin decir palabra, le escupió a la cara. Sus discípulos, por supuesto, se enfurecieron. Ananda, el discípulo más cercano, dijo dirigiéndose a Buda:
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
Al cerebro le gusta la Música
La música es un arte universal que acompaña a la humanidad desde sus orígenes. La música tiene el poder de despertar emociones, de transmitir mensajes, de inspirar y de generar placer. Pero,... -
El petróleo, el ambiente y la sociedad venezolana
Los avances científicos, tecnológicos y el descubrimiento del petróleo como una extraordinaria fuente de energía, han tenido repercusión en los intereses, cultura, en la forma como se... -
Auriculoterapia Acupuntura
La Auriculoterapia se presenta como una rama de la Acupuntura, por aplicarse esta técnica con agujas de acupuntura, aunque también se emplean el masaje sobre el pabellón de la oreja, las semillas de... -
Feng Shui para el Amor
El Feng Shui es una filosofía milenaria que busca armonizar los espacios que habitamos con la energía vital que fluye en ellos. Su nombre significa "viento y agua", dos elementos que representan el... -
La intuición
No solo eres el camino, eres el arma para transitarlo, la intuición! Llámalo guía, luz, ángel, como desees, es la intuición, eres tú.