Tenía un criado mucho que sufrir con el carácter original de su amo. Volvió un día este señor a casa de muy mal humor, se sentó a la mesa para comer; pero hallando la sopa fría, y cediendo a la cólera, cogió el plato y lo arrojó por la ventana.
El Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano y desarrolló la benevolencia y la compasión.
Estaba una grulla tan vieja y achacosa, que no podía coger los peces de una laguna, a cuya orilla tenía su nido. Así, resolvió llegar por astucia a donde le era imposible por la fuerza.
Categorías
#ParaelespirituTV
Publicidad
Leer Más...
-
Abrazos
La sensación que nos deja un abrazo sincero y de corazón es muy difícil de describir. De todas las herramientas que existen en el mundo para brindar servicio a los demás, El Abrazo es en... -
Posturas de yoga para el embarazo
El yoga en el embarazo es uno de los deportes que más beneficios te trae, puesto que enfoca su práctica en siete objetivos principales: la flexibilidad, relajamiento, postura, balance, control de la... -
Todo pasa
Todos los eventos “buenos y no tan buenos”, alegres, tristes de rabia, en fin, cualquier cosa que nos haya ocurrido, ya pasó y mantenernos pegados a las emociones que se generaron en dichos... -
Equilibrio entre emoción y razón
Nuestra incapacidad para vivir en la incertidumbre, para aceptar las cosas tal y como ocurren, nos hace imaginar un mundo que funciona siguiendo las reglas de nuestro raciocinio, lo cual nos... -
La grulla y el cangrejo (Reflexión)
Estaba una grulla tan vieja y achacosa, que no podía coger los peces de una laguna, a cuya orilla tenía su nido. Así, resolvió llegar por astucia a donde le era imposible por la fuerza.