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Sentirse culpable de algo tiene serias consecuencias sobre nuestras vidas, opacan nuestra visión del mundo, nos hace llevar pesadas cargas que complican nuestro andar y nos colocan en una de las posiciones más cómodas para las personas, la de víctima. Cuando estamos siendo víctimas no tenemos la oportunidad de mirarnos con amor y permanecemos viviendo en la autocompasión.
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Por más versados que seamos en salir de conflictos de manera armónica, nunca dejamos de estudiar pues en el momento menos pensado, nos pasan la prueba y si no estamos atentos, caeremos en las arenas de nuestras emociones, un lugar particularmente complicado de manejar, creo que de esto ya sabes algo. Estas pruebas se ven más claramente en nuestras relaciones cotidianas y en la manera en cómo nos conectamos y comunicamos con otros y más importante aún, con nosotros mismos. Una de las pruebas más comunes es darnos cuenta de lo que tenemos en nuestro corazón, para saberlo, debemos observar la manera cómo nos expresamos y recibimos la información de nuestros semejantes y del entorno en general.
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Vivir entusiasmados es estar en comunión con Dios, de hecho ese es el significado de esta palabra según su etimología. Estar con Dios dentro de sí es una experiencia que vivimos solo cuando nos damos el permiso, sin darnos cuenta de que podemos acceder a esta “línea directa” cada vez que lo deseemos.
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Es un adjetivo muy utilizado en castellano para señalar algo idéntico o que no es otro más que ese, es por ello que al referirnos a alguna persona lo empleamos. Yo mismo, si, tú mismo, él mismo, etc. y es este adjetivo el que señala a la persona que es responsable por lo que te sucede a diario y por lo que ocurre alrededor de ti. Sí, adivinaste, mismo es quien hace que ocurra la magia y la no tan magia en tu vida.
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Querer saber las cosas puede ser tan adictivo como cualquier droga, la sed desenfrenada de conocimiento a veces pasa desapercibida pues no causa enfermedad física alguna, al menos en apariencia. No se trata de que saber sea malo, sino que el ansia por tener el conocimiento, al igual que en otras áreas de la cotidianidad humana, ocasiona el estrés necesario para culminar con alguna dolencia que tarde o temprano nos afectará en el cuerpo físico.
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Conectado con la alegría
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