Muchos gurús dicen que debemos matar al ego, pero, al ego se le enseña, se entrena, se le educa, no se le mata.

col ag

El ego es nuestro niño interior, esta formado por nuestras creencias, por ilusiones de nuestra mente, es parte de nosotros, nos ha hecho lo que somos, debemos amarle y agradecerle, no querer matarlo. El ego es la tarea, el aprendizaje que necesitamos, ¿Qué tenemos que aprender en este mundo si no es amar incondicionalmente? y ¿Cómo se llega a amar de esa manera? Amando nuestros egos que son nuestro lado más humano... basta de satanizar el ego, debemos integrarlo, reconocerlo y enriquecernos a través de ellos.

  

Roselyn Henríquez | instagram

col bc

 
 

Eventos

Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30

#ParaelespirituTV

 

Publicidad

Leer Más...

  • El trauma de sufrir un aborto ¿Cómo sobrellevarlo?
    El aborto es una experiencia que puede tener un gran impacto en la salud mental de las mujeres que lo viven, ya sea de forma voluntaria o involuntaria. Según la Organización Mundial de la Salud,...
  • Culpable
    Sentirse culpable de algo tiene serias consecuencias sobre nuestras vidas, opacan nuestra visión del mundo, nos hace llevar pesadas cargas que complican nuestro andar y nos colocan en una de las...
  • Mineralogía: Amatista
    La amatista se trata de un cuarzo purpura empapada de la magia antigua. Es quizás tan popular hoy como lo fue hace dos mil años.  Los antiguos celtas la mojaban con saliva y la frotaban sobre...
  • Nuestro cerebro determina cómo percibimos la realidad
     La realidad es una construcción subjetiva que depende de cómo nuestro cerebro interpreta las señales que recibe del mundo exterior. No vemos el mundo tal como es, sino como nuestro cerebro lo...
  • Aplicando los principio energeticos en nuestra vida (I)
    Hoy en día, gracias a toda la información que nos llega, podemos aprender técnicas de sanación a través del manejo de las energías.Como Sanador Pránico, entendí que todo es energía, y que la energía...
Publicidad