Medita sobre la palabra «armonía», concéntrate en ella, aliméntate de ella para que este pensamiento de la armonía impregne, poco a poco, todas tus células.

col ag

Gracias a la armonía atraemos a los espíritus luminosos del mundo invisible y se convierten en nuestros amigos, no nos abandonan. Porque los espíritus luminosos son tenaces, tan tenaces como los espíritus tenebrosos de los que es tan difícil, a menudo, liberarse.

¿Por qué los amigos no iban a ser tan tenaces como los enemigos? Vienen a sostenernos, a iluminarnos, a aconsejarnos, y si seguimos sus consejos, siempre estamos bien inspirados.

Por eso, incluso en la peor de las situaciones, no hay que desesperar: un día, se volverá a nuestro favor, porque habremos estado bien inspirados.

Nada hay pues más importante que cultivar este estado de armonía que atrae a nuestros amigos del mundo invisible.

 

Mariapia Filippone instagramx

col bc

 
 

Eventos

Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28

#ParaelespirituTV

 

Publicidad

Leer Más...

  • Creencias
     Una creencia es la certeza de poseer la verdad acerca de algo. Desde que tenemos memoria incorporamos las creencias a nuestra vida y nos formamos alrededor de ellas. Somos nosotros quienes...
  • 12 Pasos para simplificar tu vida
    Si no estás preparado para el Espíritu, lo más probable es que no sientas el resplandor de la inspiración. Dios estará a tu lado, te enviará la orientación, y las personas, que necesitas; pero si...
  • Compatibilidad de Aries
      ¿Quieres saber con qué signos es compatible Aries? Puedes descubrir la compatibilidad de Aries con todos los demás signos del zodiaco. Tan solo tienes que hacer clic en la combintación que te...
  • Tus ojos revelan si tendrás un derrame
    El derrame cerebral, también llamado accidente cerebrovascular (ACV), es una emergencia médica que ocurre cuando se interrumpe el flujo de sangre al cerebro, causando la muerte de las células...
  • Luz para el camino (Reflexión)
    Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
Publicidad