Medita sobre la palabra «armonía», concéntrate en ella, aliméntate de ella para que este pensamiento de la armonía impregne, poco a poco, todas tus células.

col ag

Gracias a la armonía atraemos a los espíritus luminosos del mundo invisible y se convierten en nuestros amigos, no nos abandonan. Porque los espíritus luminosos son tenaces, tan tenaces como los espíritus tenebrosos de los que es tan difícil, a menudo, liberarse.

¿Por qué los amigos no iban a ser tan tenaces como los enemigos? Vienen a sostenernos, a iluminarnos, a aconsejarnos, y si seguimos sus consejos, siempre estamos bien inspirados.

Por eso, incluso en la peor de las situaciones, no hay que desesperar: un día, se volverá a nuestro favor, porque habremos estado bien inspirados.

Nada hay pues más importante que cultivar este estado de armonía que atrae a nuestros amigos del mundo invisible.

 

Mariapia Filippone instagramx

col bc

 
 

Eventos

Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30

#ParaelespirituTV

 

Publicidad

Leer Más...

  • Alcanzando la Prosperidad Verdadera (II)
    En nuestro artículo anterior, recuerdas que en la primera parte de Prosperidad Verdadera te comente que la prosperidad es femenina? Bueno resulta que lo que tiene que ver con la providencia, y el...
  • Vampiros Emocionales
    También se les llama depredadores emocionales, no es fácil identificarlos, padecen un hambre real por alimentarse de las emociones de otros. Lo primero que hacen es sugestionarte con impresiones...
  • El Muro (Reflexión)
    Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían matarlo. El hombre ingresó a una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores de la que él se...
  • El cuento de la Fresa
    Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló...
  • Lo mismo
     Es un adjetivo muy utilizado en castellano para señalar algo idéntico o que no es otro más que ese, es por ello que al referirnos a alguna persona lo empleamos. Yo mismo, si, tú mismo, él...
Publicidad